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La Prehistoria de Usuaria y el recuerdo Jorge España

June 1, 2014

Hace un largo par de años, fallecía en Buenos Aires, Jorge España. Expreso aquí una historia que me involucra. Para hablar de él, he debido hablar un poco de otras cosas que me atañen... por ello pido disculpas.Ya había escuchado hablar de España durante mi paso por la gerencia de Organización y Sistemas de Siemens...

 

 

 

Corría el año 1977, y yo avanzaba -como comenté- con la adquisición de un equipo moderno (que luego recayó en una IBM /370). Antes de la llegada del alemán a la Siemens que decidió todo, yo trataba de informarme de las performances de quienes tenían equipos similares o estaban en condiciones de comprarlos. Me dieron el contacto con Jorge y tras un llamado telefónico lo fui a ver a Bunge y Born, en una oficina cercana a la calle San Martín, en Retiro.

 

Me encontré con un tipo serio, muy ejecutivo, parco en sus respuestas ante mis preguntas sobre sus búsquedas de equipos de tal envergadura,  que me trató bien, pero "rapidito", como diciendo "dale, que estoy ocupado". Recuerdo luego, haber comentado, "este es un jodido...". Le perdí el rastro, el que volví a encontrar tres años después, en una distinta situación.

 

En 1981, Cassino-Tomassino ya tenía un nombre en el mercado. Como relaté, aparecían convenios para llevar adelante sistemas semanalmente y nos habíamos mudado a un palacete de la calle Uriburu.  Un día apareció por la oficina un tal Renato Mazzolla, quien se decía gerente general de una organización denominada Sucesu en Brasil, de la que éramos ignorantes. Pidió hablar con Jorge Cassino, y éste me sugirió que lo atendiese. Mazzolla era petiso y gordito.  Me explicó que el motivo de su visita era invitar a tres o cuatro personas de la comunidad informática que representaran a Argentina en un evento (congreso y exposición) que se realizaría en julio en Sao Paulo. Que los invitados seleccionados éramos Jorge Cassino o yo por la envergadura de nuestra consultora; Juan Carlos Cattáneo o Julia Oshiro de CONSAD (por lo mismo); los amigos de SADIO (ya presidía Héctor Monteverde y yo era miembro de su CD) por su trayectoria en congresos; Carlos Mercuriali, quien presidía la Asociación de Dirigentes de Sistemas, y Jorge España, cuyo nombre le había sido dado por ser Bunge la principal empresa del país.

 Luego de decidir con Cassino que yo representaría a CT, traté infructuosamente de vincularme con algunos de ellos, pero casi nadie respondía. El único fue Mecuriali, quien me dijo no asistiría porque Sucesu era una organización empresaria y AADS sólo reunía personas.  Un poco más tarde Monteverde me dijo que Valerio Yacubsohn sería el representante.

 

 Así que, un día de julio me embarqué a Sao desde Ezeiza (en esos tiempos único embarque internacional) y llegué al viejo aeropuerto de Congonhas, en la mitad de la city. Nadie me esperaba, así que me dirigí en taxi a un exótico hotel que me habían reservado, y al llegar al lobby, me encontré con un grupo, en el que estaban Valerio y Jorge España. La recepción fue cálida, pero Jorge tenía esa noche una cena con gente de su grupo en Sao, por lo que quedamos en vernos al día siguiente en el desayuno. Así que seguí casi sin conocerlo.

 

 A la mañana siguiente nos venían a buscar, pero Jorge ya había tomado su desayuno y había partido raudo a una reunión, así que con Valerio nos encaminamos al acto inaugural. España no apareció hasta el almuerzo del mediodía. El presidente de Sucesu se llamaba Salvador Perrotti, un hombre fornido, no muy alto, morrudo aunque fino en sus maneras, dueño de una consultora paulista, quien en el almuerzo nos habló y sondeó acerca de las ventajas de una entidad como Sucesu para generar en la Argentina. Dimos algunas razones, algo evasivas, para decirle que ya teníamos muchas entidades, y cuando nos corrió con las Exposiciones, todos dijimos "pero ya existe Expoficina...".

 

 Vale señalar que la Expo de Sao Paulo era para nosotros los argentinos, impresionante. Más de 40.000 metros cuadrados de exposición, decenas de miles de participantes, y un Congreso apabullante, con miles de congresistas, en no menos de diez o quince salas simultáneas.  Al ver que no tenía mucho eco entre nosotros, sobre el café nos planteó constituir una entidad latinoamericana.  Una federación que nuclease los ideales e intereses de los informáticos de la región. Nos removimos un poco inquietos porque un representante boliviano, se mostró fuertemente interesado en ese proyecto. En esa tarde, en una de las recorridas, nos planteamos con España, "Argentina no puede quedar afuera de un movimiento latinoamericanista..." y nos preguntamos "¿Se podrá hacer algo...?". 

 

 En la noche hubo una cena y en sobremesa se volvió a tocar el tema. El boliviano promovía que debíamos generar una declaración de Sao Paulo, que apuntase a la reunión latinoamericana, y que en la mañana del día siguiente debíamos sentarnos "a garrapatearla".  Perrotti y sus hombres nos consultaban si estaríamos dispuestos, además de esa declaración, en formular un estatuto de Federación, a la que llamaríamos "Federación Latinoamericana de Informática", y "de la galera" sacaron un estatuto ya conformado.

 Ya en el hotel, y cercano a la medianoche, tomando una caipirinha, con los ojos bien abiertos entramos con España y Valerio a ver cómo podíamos parar esta avanzada. Ahora todos teníamos en claro que la invitación con todo pago que Mazzolla nos había formulado, implicaba el tener que dar una respuesta obligatoriamente afirmativa a esta solicitud. 

 

 Decididos a dar lo mejor por nuestra posición, a la mañana siguiente Valerio estaba ya sentado con otros escribiendo la declaración, en tanto con Jorge España, yo y varios brasileños empezamos a dar vuelta un estatuto que debíamos validar. Por de pronto obtuvimos el acuerdo que la Federación, ya con el nombre impuesto de FLAI, debía contener sólo a los usuarios y no a las entidades de ese orden que agrupasen a dirigentes o simplemente a individuos (pensábamos en SADIO o AADS, por ejemplo).  En las idas y vueltas de esas jornadas, también apareció un joven, Juan Carlos Chervatín, por ese entonces gerente de CONSAD, que estaba en tren de turismo, y a quien sumamos e hizo algunos aportes interesantes.

 

 Vale la pena resaltar, que en ese año 1981, aún habiendo aparecido esa mitad de año la primera PC, ninguno de nosotros tenía una cabal noción sobre cómo afectaría esta incorporación a las empresas: aún pensábamos todos en términos de equipos grandes de computación, incluso en Brasil, donde la concepción del término "usuario" significaba "empresa que hace uso" o "empresa que trabaja con", no usuario individual. En ese contexto, tanto Jorge como yo, e incluso Valerio y Juan Carlos, trabajábamos exclusivamente en grandes equipos o grandes centros de cómputos.

 

 Nos pasamos las jornadas restantes trabajando sobre ese proyecto, que como resultado trajo los siguientes compromisos para Argentina:  1. debíamos armar en un período de seis meses, una entidad similar a la Sucesu brasileña; 2. debíamos pergeñar para el año siguiente un Seminario Latinoamericano de Comunicación de Datos, que hasta ese entonces se había hecho siempre en Brasil; 3. Recaía en Jorge España la vicepresidencia de la Federación Latinoamericana de Usuarios de la Informática (que presidiría Perrotti) y en mí la revisoría.... se la inscribiría en Brasil. 4. firmábamos la Declaración de Sao Paulo, junto a representantes de Brasil, Bolivia y Chile, en la que básicamente  adheríamos a la idea de unión entre nuestras respectivas comunidades.

 

 En esa semana, creo haber conocido al verdadero Jorge España: un tipo con muchos valores y un rasgo de nacionalismo que me llamó la atención; y también por su manera particular de ir de frente con mucho sentido común. Tesonero, pujante, interesado, con un motor de alta intensidad laboral.

 Los meses siguientes ya en Buenos Aires, nos ocurrieron muchas cosas: como ya conté en una entrada anterior, vino Sigaut... y yo me desprendí de mi sociedad. Allí Jorge España fue el que me dio su apoyo e incentivó para que llevase adelante la idea que habíamos traído, me presentó a la mayoría de gerentes de sistemas de empresas grandes que no conocía y llamándome casi a diario, e invitándome muchas veces a comer en el cuarto piso de la Proceda de la calle Pueyrredón, con sus gerentes, hizo que, el 14 de diciembre de ese año 81, junto con un lote de 15 de los gerentes de sistemas de la empresas más importantes, armásemos la primera Usuaria, ésa que permitió aunar nuestros ideales y conformar, principalmente con Brasil y luego con los restantes países de la región, la comunidad de intereses que juntos habíamos vislumbrado.

 

 Pero aquí empieza otra historia que contaré una siguiente vez. Sólo me propuse recordar a un pionero, un Dino de la informática que puso todo su esfuerzo para lograr sus objetivos profesionales. Un hombre que nos acompañó con ganas desde el mismo inicio de nuestra congregación (me refiero al "Bit 40"), y que con el tiempo me prodigó una amistad que hoy recuerdo con alta sensibilidad.

 

Carlos Tomassino

 

 

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